el guardián de la nevera
estube hablando con pauchi y me preguntó que tal todo y yo le dije que genial y me puse a contarle todo. ella sabe escuchar y si hay alguien que no sea uno de mis hermanos que conozca mis porquerías y que aún así me quiera, es ella. ella cree en mí y piensa que soy bueno, aunque nunca me ha dicho para qué.
luego me preguntó si algo bueno estaba sacando yo con todo esto,-claro que sí- le dije. le conté que había comprado muchos libros y que los estaba devorando a una velocidad vertiginosa, que había vuelto a pintar algunas cosas y que estaba contentísimo con un juguete nuevo, un cuchillo de la hitlerjugend de la segunda guerra mundial que tenía grabado en la hoja "blut und ehre"(*).continuamos charlando de sus violines y de mis armas, hasta que me dio hambre y me despedí de ella excusándome que tenía que cocinar. no se despidió y se quejó que jamás yo le había cocinado nada. recordé entonces cuando en su casa de lince ella me explicaba que la comida japonesa casera se hacía siempre pensando en el comensal, en sus gustos y su personalidad y que por ello cada plato era siempre único y singular. mientras decía esto me preparaba algo rico con mucho wasabi y me lo iba sirviendo, mientras yo empleaba los palitos como pequeñas lanzas para ensartar la comida. ella sólo meneaba la cabeza, ya me conocía bien entonces.
pensé en eso con algo de pena y le expliqué que mis virtudes culinarias a las justas se reducían en bañar con especias algún animal muerto y freírlo. que lo acompañaba con pan de molde porque no sé hacer arroz ni fideos ni nada y que él día anterior había intentado freir un pollo y que era la última vez que lo hacía porque no hay nada más vomitivo que comer un pollo semicrudo. que tampoco sabía hacer ensaladas porque las plantas no me llaman casi nada y que para tal caso mejor me comía una manzana.
conforme con mi explicación, se apiadó de mí y me pidió que por favor me fuera a comer a un restaurant decente, pero le dije que imposible pues tenía que acabarme la vaca muerta que tenía diseccionada en la nevera. al decirle esto último se asqueó. me dijo que yo era un fanático sangriento y que ya no podía seguir hablando de cuchillos, hachas, ni animales crudos para comer. por primera vez me hizo sentir como si fuera realmente horrible ser así, y quizás sea cierto de verdad.luego me hizo prometer que comería algo "normal". debo admitir que yo a pauchi siempre le hago caso en todo, en ese sentido me tiene medio dominado. le dije entonces que compraría una tortilla española a la vuelta, que comería eso y que no se preocupara. se quedó contenta y me dio las gracias. nos despedimos cariñosamente y fui a comprar la tortilla, llegué al depa y me la comí junto al resto de la vaca.
"No cuenten nunca nada a nadie. En el momento en que uno cuenta cualquier cosa, empieza a echar de menos a todo el mundo."
(*): sangre y honor.
Etiquetas: armas, carne, cita de salinger, comer, nevera, pauchi

